¿Cómo escoger un perro para adopción?

Una de las situaciones a las que nos enfrentamos con frecuencia cuando sentimos amor por nuestras mascotas es la de considerar la posibilidad de adoptar un perro abandonado o que se encuentre en alguna perrera a la espera de alguien que lo lleve a casa.

Quienes son capaces de percibir de alguna manera en la mirada de un perro sus sentimientos y estados de ánimo, seguramente lo han vivido.

Elegir un perro para adopción

Desde luego después de tomar decisiones a veces un poco impulsivas, llevados más por nuestro corazón que por nuestra razón, comenzamos a concluir ciertos inconvenientes en la adopción de ese ejemplar en particular.

La razón de ello es que normalmente nos dejamos afectar por aquel que se ve más desesperado, más ansioso, más inquieto, el más deprimido o el más escandaloso.

Ellos son los que generalmente nos llaman la atención en estas situaciones, pues cuando queremos una raza fina, de porte, elegante y sana, simplemente compramos un cachorro de pedigrí.

Lo primero que debemos comprender al dejarnos llevar por nuestros sentimientos de piedad y solidaridad, es que el perro que adoptemos tiene un pasado que desconocemos y ese pasado seguramente no es feliz, de lo contrario no estaría allí buscando adopción; que deberemos lidiar con ciertas costumbres que de alguna manera pudieron llevar a sus antiguos dueños a darlo en adopción o simplemente abandonarlo.

Que deberemos reeducarlo lo cual es doblemente dispendioso, pues deberemos primero corregir sus malas costumbres y luego sembrar en él nuevos hábitos.

Por otro lado al llevarlo a casa tenderemos que estar alerta sobre el tipo de cosas que lo exaltan, le asustan o lo ponen ansioso pues ello puede llevarlo a sentirse en una situación de peligro y agredir a niños o adultos a su alrededor.

Lo primero es dejarlo conocer la casa libremente, mostrarle  el lugar donde va a dormir, darle algo de agua y alimento que lo haga sentir más cómodo y en confianza.

Tener precaución de no dejarlo solo con niños,  y estar atento a la llegada de personas desconocidas u otros perros o mascotas a las que pudiera igualmente tener cierto temor. Si no muestra temor, facilitarle la socialización.

Otro aspecto es dejarle en claro cuáles son sus juguetes, los lugares para hacer sus necesidades y las horas de las comidas. Ello claro dentro de un proceso muy paciente de reeducación.

Después de un tiempo prudente podrás comprobar la adaptación que ha tenido a su nuevo hogar y podrás estar segura de su manera de reaccionar ante ciertas situaciones, lo que ira creando confianza hacia él.

Si desea que su mascota tenga una vejez tranquila y saludable elija la mejor alimentación para mi perro.

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